Y la izquierda murió aquejada de varios ‘-istas’ crónicos y de un ‘-ismo’ fulminante. La izquierda es, para sà misma, su peor enemigo. La izquierda se autodivide y se autovence. No entraré a valorar ni aquà ni ahora la larga nómina de “-istas†que amenazan seriamente la salud de izquierda desde hace más de un
(Más)…





