Absueltos los policías que golpearon a una niña y a un periodista. Mientras, es condenado un indignado por usar un megáfono
Han sido absueltos los policías antidisturbios que fueron expedientados por agredir a una niña y a un periodista. La Dirección General de la Policía ha absuelto a dos de los tres policías antidisturbios que fueron expedientados hace cinco meses por la agresión a una joven y un fotógrafo tras la manifestación laica que tuvo lugar en la Puerta del Sol de Madrid contra la visita del Papa durante la Jornada Mundial de la Juventud, celebrada entre los días 16 y 21 de agosto en la capital, han informado a Europa Press fuentes policiales.
Esta fue una de las últimas decisiones del ex director de la Policía y la Guardia Civil, Francisco Javier Velázquez, antes de abandonar su cargo tras elecciones del 20 de noviembre. Meses antes, el 24 de agosto, su Dirección General decidió abrir expediente disciplinario por “falta grave” a tres agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) al considerar que “se extralimitaron en sus funciones”.
Los expedientados inicialmente eran un Inspector, responsable de la Unidad, un subinspector y una agente de Policía. Sin embargo, las causas abiertas en torno al Inspector y la agente han sido sobreseídas.
Más de cinco meses después, tan sólo se mantiene abierto el proceso en torno al subinspector cuya posible sanción se mantiene a la espera de la investigación penal de los hechos que ha recaído en el juzgado de Instrucción número 41 de Madrid. La Dirección General de la Policía ya ha remitido al titular de este Juzgado su investigación interna realizada.
Condenado un indignado por usar un megáfono
La otra cara de la moneda se llama Pedro Hernández, tiene 27 años y lleva desde 2009 en el paro. Ya no cobra subsidio ni prestación alguna y no sabe cuándo volverá a trabajar. Por todo ello era un indignado pero activo, de los que iban a las protestas con un megáfono en mano pero sin ánimos violentos. Por eso pedía permisos a la Subdelegación del Gobierno.
Ahora acaba de recibir una multa de 600 euros por utilizar el altavoz en las concentraciones del 15M en Castellón, en una céntrica plaza denominada María Agustina, y no puede pagarla. No porque no quiera, sino porque no puede, ya que no tiene empleo. “Si quieren que pague, que me den un trabajo. Ojalá me pudieran embargar, porque eso significaría que tengo algo”, lamenta.





