El dinero, que ha hecho morir a tantos cuerpos, hace morir todos los dÃas a miles de almas. (Giovanni Papini)
De todas las drogas alucinógenas conocidas, incluso me atrevo a aventurar que, de todas las drogas alucinógenas por conocer, el Capitalismo es, con diferencia abrumadora, la más destructiva y adictiva.
Entre los principales efectos que el Capitalismo causa en el sistema nervioso, se encuentran: alteraciones en el estado de ánimo y alteraciones en la percepción sensorial.
La alteración tipo en el estado de ánimo lleva a la vÃctima a experimentar un sentimiento de insatisfacción si no consigue aumentar su patrimonio constantemente, aunque sea en detrimento de la justicia social. En ocasiones, el individuo siente la misma insatisfacción si pasan interminables periodos de tiempo cercanos a un dÃa, sin adquirir productos o servicios completamente innecesarios a precios completamente inasumibles. En el momento de la mencionada adquisición, el estado de ánimo del adicto se viene arriba durante unos deliciosos y felices minutos, tras los cuales la insatisfacción vuelve a ser el sentimiento dominante.
El Capitalismo, como las demás drogas, subyuga, idiotiza y embrutece. Bajo sus efectos, las personas ven alterada también su percepción de la justicia, llevando más allá de la casa del vecino las lindes que dividen y median entre los terrenos del bien y los del mal.
El Capitalismo altera la concepción de la realidad de forma sibilina, mostrándonos como héroes a los que acumulan una riqueza con la que podrÃan vivir dignamente miles y miles de personas que, en vez de ello, tienen el hambre forzoso como forma de vida.
Gracias a esos aclamados héroes, la tan reclamada justicia y equidad para la distribución de la riqueza no ha alcanzado, por desgracia, el mismo éxito que la distribución de la pobreza, de la que miles de millones de personas tienen, gracias al Capitalismo, un concepto y un impacto muy similar, igual de intenso, Ãntimo, destructivo y duradero.
El Capitalismo lleva a situaciones ridÃculas, como por ejemplo la que ha tenido lugar recientemente en Lisboa, donde 180 personas han sido repatriadas y 42 detenidas en el marco de la celebración de la cumbre que la OTAN ha realizado en esa ciudad. Para asombro de muchos, ninguna de las personalidades invitadas a la cumbre se encontraba entre las 222 personas afectadas por estas excepcionales medidas policiales.
Pero no es la única situación esperpéntica en los últimos dÃas. En DublÃn se ha dado otra similar, en la que se han omitido iguales repatriaciones y detenciones entre los responsables del FMI durante su viaje de coacción y rapiña financiera al pueblo irlandés.
La experiencia hace unos meses de Grecia y la más reciente de Irlanda demuestran que el Capitalismo posee armas de expoliación masiva por lo que deberÃa ser objetivo indiscutible e inmediato de la justicia.
La dependencia de esta droga alucinógena genera en el individuo serios problemas de percepción de la realidad, que le pueden llevar a los lÃmites mismos de la crueldad, cuando no traspasarlos e incluso dejarlos muy atrás. Valgan como ejemplo sencillo pero extremadamente cruel los 215 millones de niños que en el tercer mundo realizan diariamente algún tipo de trabajo, la mayorÃa peligroso y remunerado de forma esclavista.
Parecerá una ironÃa, pero supongo que cuando llegue el dÃa en que los Derechos Humanos sean rentables, serán objeto de privatización y no todo el mundo tendrá derecho a respetarlos sin pagar por ello.
Este es uno de los efectos más perversos del alucinógeno Capitalismo, el que lleva al individuo a pensar que bajo la forma de “persona jurÃdica†se disfruta de un extra de impunidad que permite expropiar, expoliar, explotar, exprimir y exterminar todo rastro de justicia y humanidad, sin tener que rendir cuentas a nadie.
Puede que solo sean impresiones mÃas, pero creo que si las personas fÃsicas nos dejáramos llevar por los mismos instintos que las personas jurÃdicas y actuásemos utilizando sus mismas técnicas, no habrÃa en el mundo policÃas suficientes para contener tal despliegue de actitudes y actividades delictivas.
En resumen, el Capitalismo es democracia para 4 y dictadura para 96.
Etiquetas:Capitalismo, Democracia, Derechos, Globalización, Hambre, Pobreza, Riqueza








Excelente artÃculo.
No tengo más palabras.
Saludos, VÃctor.
P.D: Ya está compartido en mi Facebook
Gracias Sete, eres muy amable.
Saludos.
Todo lo que dices es muy cierto. Y me llama la atención cómo el poder narcótico del capitalismo tiene poseÃdos a los ciudadanos que son capaces de colaborar en su perpetuidad antes que lanzarlo al cubo de la basura.
Un saludo.
En esa alteración sobre la concepción de la realidad sufrida bajo los efectos del capitalismo ,el héreo que acumula la riqueza (pisando a quien haya que pisar) practica la mas fervorosa caridad…mal llamada solidaridad .Una caridad de arriba hacia abajo jamás será solidaridad,pero los efectos de tal narcótico lo asemejan.
El capitalismo, es el alucinogeno que provocó el famoso sueño americano, y que acabó convirtiendose en pesadilla para el resto del mundo.
[...] En resumen, el Capitalismo es democracia para 4 y dictadura para 96. Enlace al original:Â http://impresionesmias.com/2010/11/22/capitalismo-ese-potente-alucinogeno/ [...]
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