Con Rajoy lo peor está por llegar.
Tal vez estas sean las palabras de Rajoy que se prestan a una mayor credibilidad de todas cuantas ha pronunciado, aunque no han sido ni muchas ni muy claras. Rajoy anuncia sin vergüenza ni rubor que lo peor está por llegar. Me pregunto qué sádicas ideas deben recorrer la mente de un presidente de Gobierno para anunciar sin vergüenza ninguna y entre sonrisas que lo peor está por llegar.
Escuchando al nefasto presidente del Gobierno, uno no sabe si indignarse más por sus palabras o por la risa floja que le entra al pronunciarlas. Tener el riñón bien cubierto es lo que tiene, porque no creo que ninguno de los 5,3 millones de parados tenga las mismas ganas ni los mismos motivos para reír que tiene Rajoy.
Tampoco creo que las 700.000 personas con que Rajoy engordará las listas del paro en este 2012 sientan lo mismo que el risueño presidente.
Tampoco creo que los millones de trabajadores, ya casi esclavos a juzgar por lo que se avecina, tengan ninguna maldita gana de reír de una cosa así.
La inmensa mayoría de ellos irán a la huelga que convoca Mariano, solo faltarán aquellos en los que el miedo infundido por las políticas del PP sea superior a la necesidad que se esté pasando.
Disfruta mientras puedas de atizarle golpes a la clase trabajadora, y ríete cuánto quieras, pues todo tiene un fin.
La técnica de anestesiar a los sindicatos metiéndoles en el cuarto oscuro con los matones de la patronal mientras en la puerta tienes apostados a tus sabuesos y secuaces amenazando con tener que gobernar, no te funcionará por siempre.
El mito de la herencia
Me pregunto cuándo creerás oportuno que te echemos la culpa de lo que ocurre en España. Antes de las elecciones aseguraste que no te quejarías de la herencia que recibieras del PSOE, pero fue cerrarse los colegios electorales y se te olvidó, como se te olvidaron las promesas electorales que te apresuraste a incumplir como alma que lleva el diablo.
Según Rajoy la culpa de la situación actual es al 100% del Ejecutivo de Zapatero, pero ya apuntan sus secuaces más desaprensivos, que en España se hace lo que Europa considera que está bien. Habría que preguntarle a Cospedal si de verdad era necesario pedir el voto para su partido si su intención final era que se hiciera lo que ordenase Europa, o a la portavoz del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, si en lugar de gobernar obliga a los sindicatos a aceptar las imposiciones de la patronal. ¿Es que en el PP solo van a admitir su implicación en la realidad cuando las cosas vayan bien?
Sería bonito, aunque solo fuera por una vez, que los políticos cumplieran lo que prometen y que asumieran sus responsabilidades; pero esto es algo que parece de una categoría moral y humana absolutamente inasequible a los nefastos representantes del Gobierno español, tan escasos de moral como para reírse de que “lo peor está aún por llegar”, como anuncia Rajoy de semejante manera. Creo que ni siquiera los votantes del PP podían esperar tanta estupidez, incapacidad e inmoralidad concentradas en una sola persona.
Se puede decir, sin temor a equivocarse que el negado presidente del Gobierno ha convocado una huelga contra sí mismo. Después de todo, puede que Rajoy no se equivoque, tal vez lo peor está por llegar, pero para él y los intereses que representa a espaldas de los ciudadanos.






