El acoso a que está sometiendo Estados Unidos a Irán es algo palpable, sobresaliente; si bien no lo es para todos los medios de comunicación.
A Estados Unidos le suele bastar con una mentira,y tampoco muy trabajada, para abanderar bajo ella a su ejército y a todos aquellos otros ejércitos a cuyas naciones puede intimidar con tan solo amenazarles con retirarles el saludo.
Con tan solo levantar una ceja, Estados Unidos consigue que Naciones Unidas mire hacia otro lado y apruebe sanciones contra Irán (1), basadas la mayoría de ellas en su programa nuclear. O como a Susan Rice, embajadora de Estados Unidos ante la ONU, le gusta llamarlo, “hay que resolver la crisis nuclear iraní por medios diplomáticos”. En realidad la “crisis nuclear iraní” es la “crisis nuclear estadounidense”, ¿qué puede provocar mayor crisis a un país militarista, expansionista y único en la historia capaz de arrojar bombas nucleares sobre población civil, como Estados Unidos, que el hecho de que haya otro país con las mismas intenciones? Solo que ese país no es Irán, según fuentes oficiales de Teherán, ya que rechazan tajantemente las acusaciones de que su programa nuclear esté enfocado a la fabricación de armas, y explican que únicamente les mueven fines pacíficos y la producción de energía.
Como consecuencia de las sanciones impuestas a Irán sobre sus exportaciones de crudo, altos cargos iraníes han advertido que impedir exportar crudo a su país “crearía una situación anormal que no beneficiaría ni a productores ni a consumidores ni a inversores”. Más concretamente se han referido al hipotético bloqueo que podrían hacer sus fuerzas armadas del Estrecho de Ormuz, por donde circulan a diario más de 15 millones de barriles de crudo, gran parte con destino a Europa y Estados Unidos. En 2009, circuló por Ormuz un tercio de la producción mundial.
A la lógica reacción de Teherán por las sanciones preventivas impuestas de forma arbitraria, Estados Unidos responde con la agresividad que le caracteriza y ha advertido a la marina de Irán que “lo impedirá con el uso de la fuerza si es necesario”, según el chulesco comunicado de la Quinta Flota estadounidense con base en la dictadura de Bahréin. Como en casi todos los episodios anteriores de acoso, en el último episodio de esta silenciosa y silenciada guerra por el control del petróleo, el papel protagonista lo vuelve a desempeñar la beligerancia y agresividad imperialista de Estados Unidos.
Si “en este momento todas las partes están satisfechas con el mercado petrolero de la manera en que está, ¿por qué algunos países quieren cambiar esta situación?”, se pregunta Mohammed Ali Khatibi, representante iraní en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
Por su parte, tanto Rusia como China, el mayor cliente del petróleo iraní, han bloqueado cualquier iniciativa contra sus socios iraníes, con el objetivo de impedir la espiral de violencia que Estados Unidos quiere desplegar contra Irán, ya que “desestabilizaría gravemente la frágil situación de la economía mundial”
(1) http://es.noticias.yahoo.com/eeuu-urge-implementar-sanciones-ir%C3%A1n-vigor-014337680.html
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